Quien haya pasado por un parto en el hospital sabe perfectamente que la comida que suelen servir no es ni apetitosa ni especialmente nutritiva. Aún recuerdo que lo primero que me ofrecieron después de parir a mi primer hijo fue un rollito de jamón dulce y queso con un zumo de melocotón de bote. Después de esa experiencia, me aseguré que para mi segundo parto mis padres me hiciesen un buen caldo casero.

“Más tuppers y menos flores”

Después del esfuerzo titánico del parto, por fin tenemos a nuestro bebé en brazos, es un momento maravillo, pero también uno de los más delicados, difíciles y silenciados en la vida de una mujer. Al desgaste físico hay que sumarle el gran vaivén emocional y hormonal, la falta de sueño, en ocasiones el dolor, y el gran esfuerzo que supone la lactancia. Para que la madre pueda sobrellevar todas estas pruebas necesita de una buena alimentación y de sostén emocional. Por eso, mi lema del posparto para las visitas en el hospital es “más tuppers y menos flores”. Agradezco mucho las muestras de cariño, en todas sus formas, pero lo que más necesita una madre en ese momento es que la cuiden a ella para que ella pueda cuidar a su vez de su recién nacido. Así que serán súper bienvenidas las visitas que traigan al hospital tuppers con:

  • Caldos de huesos biológicos y verduras son un auténtico elixir para recuperar nutrientes tras el gran esfuerzo que supone el parto. Si no tenéis a nadie que os lo pueda traer al hospital lo podéis sustituir por sopa de miso instantánea.
  • Cremas de verduras caseras.
  • Cremas de cereales o bebida vegetal con copos de cereales (sin azúcar).
  • Entre horas se puede comer fruta fresca, agua de coco, zumos naturales (no de bote, por favor), leches vegetales, panes integrales, frutos secos y semillas.
  • Proteínas de alto valor biológico.
  • Según la macrobiótica, tomar alga kombu frita durante unos 10 días ayuda a que el útero vuelva a su tamaño normal.

En estos primeros días después del parto es fundamental que no falten los siguientes nutrientes. En caso de no poderlos aportar a través de la alimentación podría buscarse un suplementos.

  • Calcio: esencial para los huesos del bebé y que la madre no pierda sus reservas.
  • Hierro: para recuperar la sangre perdida durante el parto.
  • Zinc: esencial para el desarrollo neurológico del bebé y para el equilibrio hormonal de la madre. Una carencia de este mineral se relaciona con la depresión postparto.
  • Vitamina C: ayuda a la fabricación de colágeno para que cicatrizar. También favorece la lactancia.
  • Vitaminas del grupo B, sobre todo la B6.
  • Omega 3 DHA: el bebé necesita recibir este ácido graso a través de la leche de su madre puesto que él no puede fabricarlo hasta los 5 meses. Además, algunos apuntes sugieren que una carencia de DHA puede favorecer la depresión postparto.

Estas son recomendaciones para los primeros días después del parto. En otra entrada os hablaré de alimentos específicos para favorecer la lactancia.

 

 

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